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¿Cómo se manifiesta la enfermedad en los niños y las niñas?

Las investigaciones que se han realizado hasta ahora parecen indicar que los niños y las niñas tienen menos probabilidades de desarrollar una forma grave de la COVID-19, aunque siempre existen casos que se complican o manifestaciones atípicas de la enfermedad. El análisis en profundidad del colectivo pediátrico, contando con suficientes casos y hecho de forma estandarizada, es clave para evaluar las diferencias en la presentación de la enfermedad respecto a los adultos.

Entender la razón de estas diferencias puede ayudar a desarrollar tratamientos y estrategias de prevención aplicables a toda la población. Necesitamos estudiar de forma coordinada un gran número de pacientes para responder las preguntas clave.

¿Cuáles son las manifestaciones y los efectos a largo plazo de la COVID-19 en niños y niñas?

Las primeras evidencias epidemiológicas y clínicas sobre la COVID-19 sugieren diferencias significativas en la susceptibilidad a la enfermedad y su gravedad entre la población pediátrica y adulta. Además, las niñas y niños afectados suelen presentar formas más leves de la enfermedad o incluso son asintomáticos, aunque hay algunos casos graves. Por lo que se sabe de otras infecciones respiratorias, los niños son un grupo en riesgo de sufrir infecciones respiratorias graves, por eso sorprende la baja afectación de la COVID-19 en edades pediátricas.

Estamos llevando a cabo un gran estudio de seroprevalencia, con un número suficiente de casos y estudiados de manera estandarizada, que permitirá caracterizar en detalle la manifestación de la enfermedad, en niños y niñas previamente sanos pero también en aquellos casos con afectaciones crónicas o graves previas.

Por un lado, comparando diferentes factores (biomarcadores) entre grupos de pacientes graves y no graves podremos averiguar cómo predecir qué casos desarrollarán la enfermedad de manera más agresiva, y así avanzarnos a las complicaciones de la enfermedad. Por otro lado, podremos estudiar cuáles son los mejores tratamientos para las manifestaciones graves y atípicas, o en niños y niñas con afectaciones previas.

Este estudio también hará un seguimiento de los pacientes en el tiempo para saber cuáles son los efectos a largo plazo de la COVID-19 en niños y niñas, lo que por ahora se desconoce.

¿Qué diferencia a los niños y niñas de los adultos frente a la COVID-19?

Los niños y niñas tienen una microbiota (conjunto de microorganismos que habitan nuestro cuerpo) diferente de la de los adultos, y parece que esto podría ser un factor protector frente a la enfermedad. También se ha visto que tienen niveles diferentes de ACE2, el receptor al que se une el coronavirus para entrar en nuestras células. Del mismo modo, la inmunidad también puede ser un factor que juegue un papel importante en proteger a los niños y niñas frente al coronavirus.

El análisis de las manifestaciones clínicas y del comportamiento de la enfermedad puede ayudar a descubrir si estos factores actúan realmente como protectores frente al coronavirus, y ver si se podrían replicar en la población adulta. Estamos llevando a cabo diversos estudios con gran número de casos para investigar estos factores en niños/as y adultos. Los resultados obtenidos serán esenciales para entender como la COVID-19 se manifiesta en la población pediátrica, y cuáles son las diferencias esenciales con respecto a los adultos.

La información que obtengamos de los estudios que tenemos en marcha será esencial para seguir avanzando en la prevención, diagnóstico y tratamiento de la COVID-19. Entender cómo la COVID-19 afecta a los niños y niñas, puede ser la clave para saber cómo se podría reducir la transmisión o la severidad de la infección en adultos.

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