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"Es importante evitar que el retinoblastoma progrese para no poner en riesgo la vida del paciente"

Genoveva Correa, oncóloga del Hospital Sant Joan de Déu, explica el caso del primer paciente tratado en el marco del Pediatric Cancer Center Barcelona, afecto de retinoblastoma, que ha sido tratado con quimioterapia intraarterial.

Douglas, paciente de retinoblastoma del Hospital Sant Joan de Déu
Douglas, paciente de retinoblastoma, juega en la sala de espera antes de una prueba diagnóstica
Douglas, paciente de retinoblastoma, juega en la sala de espera antes de una prueba diagnóstica
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El retinoblastoma es un tumor ocular que afecta a bebés y niños pequeños y el cáncer ocular más común en la infancia. Aproximadamente se diagnostica en uno de cada 15-18.000 recién nacidos. Esta enfermedad puede presentarse en uno o ambos ojos y entre los signos que la caracterizan se incluyen la aparición de un reflejo blanco en la pupila cuando la luz brilla sobre esta, o que un ojo parece mirar en una dirección distinta al otro.

En el caso de Douglas, el retinoblastoma se manifestó con los síntomas típicos y de forma bilateral: le afectaba a ambos ojos. Cuando era un bebé de tan solo tres meses, sus padres detectaron que algo pasaba en la vista del pequeño y un tiempo después se realizó el diagnóstico.

La progresión de la enfermedad hizo que en el hospital de su país de origen, Guatemala, decidiesen enuclear (extirpar) el ojo izquierdo del pequeño, ya que tenía los tumores muy avanzados. Posteriormente el niño continuó bajo la supervisión de su equipo médico que, según explica Katherine, la madre del pequeño, no le podía ofrecer el tratamiento adecuado por falta de recursos. "Durante estos años hemos estado luchando para conservar el otro ojo, pero el tumor seguía progresando, hasta que estuvo en una fase muy avanzada y nos aconsejaron venir para acá", relata Katherine.

El tratamiento con quimioterapia intraarterial y quimioterapia intravítrea

Douglas llegó con 3 años al Hospital Sant Joan de Déu Barcelona en el marco del programa solidario PCCB Charity Fund, ya que en su centro hospitalario de referencia no podían aplicarle el tratamiento que necesitaba: la quimioterapia intraarterial.

Según explica la oncóloga pediátrica Genoveva Correa, en el globo ocular derecho que se había logrado conservar Douglas mantenía todavía algo de visión y el reto era lograr que no la perdiese, sin poner en riesgo su vida. Este ojo, además, tenía un tumor más grande, el principal, y numerosos tumores pequeños.

"Para atacar al tumor grande se hizo quimioterapia intraarterial: en este tratamiento se coloca un catéter que llega hasta la arteria oftálmica y la quimioterapia se aplica dentro del ojo. Se trata de una terapia muy efectiva para este tipo de tumores", precisa Correa, que añade además que para los tumores pequeños se utilizó la quimioterapia intravítrea. Con ambos tratamientos, aplicados por el equipo de Oncología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu, el niño respondió favorablemente y se consiguió mantener inactivos los tumores.

"El pronóstico de los pacientes con retinoblastoma es muy bueno en los países desarrollados pero no en el resto, donde es fundamental la detección y tratamiento precoz, junto con el equipo de médicos tratantes, siendo una pieza fundamental el equipo de Oftalmología para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de estos pacientes", explica Correa. "Es importante evitar que el retinoblastoma progrese para no poner en riesgo la vida del paciente", añade la oncóloga.

Katherine, explica satisfecha: "Mi hijo llegó con la enfermedad muy avanzada y no veía bien, tropezaba con todo, no podía estar solo. Ahora va al parque, juega y camina solo sin que lo tenga que guiar. Ahora seguiremos con el tratamiento y las consultas de control en Guatemala, nos marchamos muy contentos".

El Hospital Sant Joan de Déu evalúa entre 10 y 15 casos de retinoblastoma anuales e investiga nuevas terapias para este tumor ocular. Desde el año 2008 se ha tratado a 70 pacientes con quimioterapia intraarterial, con una supervivencia global en cinco años del 99%. La tasa de éxito de los pacientes con afectación bilateral es del 60%. Este es el caso de Douglas quien, a pesar de no tener una agudeza visual alta, mantiene la visión del ojo que conserva y ha ganado autonomía en las tareas del día a día.

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"Es importante evitar que el retinoblastoma progrese para no poner en riesgo la vida del paciente"