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“Debemos buscar un factor común en todos los serotipos del neumococo para crear una vacuna efectiva frente a todas sus variantes”

Iolanda Jordan, pediatra de Sant Joan de Déu, explica los cambios que se han observado en el campo de las enfermedades infecciosas y los retos pendientes en el tratamiento de la enfermedad neumocócica, el VRS, la gripe y la covid.

“La epidemiología no se puede dejar de estudiar nunca, porque hay cambios continuamente”, afirma la doctora Iolanda Jordan, pediatra experta en pacientes críticos y enfermedades infecciosas del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona. Es por ello que las enfermedades infecciosas continúan siendo uno de los principales retos de salud en la sociedad, también en el ámbito pediátrico.

El neumococo, el virus respiratorio sincitial (VRS), la gripe y la covid continúan centrando buena parte de la atención de los profesionales sanitarios. Aunque en los últimos años se han producido avances importantes en vacunación e inmunización que han permitido reducir el impacto de algunas patologías, su evolución constante plantea nuevos retos, como la aparición de variantes.

Otro factor de cambio es que las infecciones víricas ya no tienen una estacionalidad tan definida. Su aparición ya no se concentra de manera tan marcada durante los meses de invierno, sino que se mantiene durante todo el año, pero con una incidencia global inferior.

Para compartir las últimas evidencias y novedades en este ámbito, Sant Joan de Déu ha organizado una nueva edición de su jornada “Highlights en estrategias de prevención de las enfermedades infecciosas”. Jordan, junto con el doctor Carles Luaces, jefe del Servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital, son los impulsores de este evento.

¿Cuál es la motivación para organizar una jornada sobre el tratamiento de enfermedades infecciosas?

El objetivo principal es dar mensajes claros sobre el estado actual de la enfermedad neumocócica, el VRS, la gripe y la covid. Es cierto que son microorganismos de los que se habla mucho, pero cada año hay aspectos nuevos a tener en cuenta sobre epidemiología, vacunas, tratamientos, prevención... Gracias a mantenernos actualizados, podemos adaptar los planes de acción y redistribuir los recursos a las nuevas necesidades. Por eso organizamos estas jornadas anualmente. Ya es el cuarto año que la celebramos.

¿Qué destacarías de la jornada de este año?

En cuanto al neumococo, debemos destacar las variaciones que presenta continuamente. Aunque la enfermedad invasiva por neumococo ha disminuido globalmente, van apareciendo serotipos no cubiertos por la vacuna capaces de generar enfermedad invasiva. Esto hace que nunca podamos llegar a una incidencia de cero casos. En este campo, se están desarrollando vacunas que ataquen un factor común en todos los serotipos del neumococo, ya que hasta ahora solo actúan sobre la patología que provoca cada serotipo.

¿Nunca se estancan los serotipos?

Desde que salió la vacuna que inmunizaba frente a siete serotipos, ha disminuido la incidencia de la enfermedad neumocócica, pero no acaba de bajar significativamente porque siempre aparece un serotipo nuevo que previamente no generaba enfermedad invasiva. Actualmente, ya trabajamos con una vacuna pediátrica que protege de 20 serotipos.

En esta línea, el calendario de vacunación se revisa cada año, de hecho es uno de los temas de la jornada. Para actualizarlo, primero recogemos los datos epidemiológicos y, en función de ello, se decide cómo abordar la situación.

Ya hace cuatro años que se impulsó la campaña de vacunación contra el virus respiratorio sincitial (VRS). ¿Qué valoración hacéis?

Es una de las grandes técnicas de prevención. Hace cuatro años se empezó a utilizar el anticuerpo monoclonal nirsevimab, que protege frente al VRS, y está siendo muy útil en casos de bronquiolitis ocasionada por este virus. Esta enfermedad respiratoria es la que más afecta a los bebés lactantes y el 80% de las infecciones en este grupo de población son causadas por el VRS. Así, la administración de este fármaco hizo bajar mucho los ingresos por bronquiolitis en el Hospital.

Además, hemos visto que, en estos cuatro años, el VRS no ha presentado ninguna mutación ni ninguna resistencia significativa que obligue a replantear la inmunización con nirsevimab.

¿El VRS afecta a todas las edades?

Sí, pero genera más problemas a los bebés lactantes y a las personas mayores. En el caso de los recién nacidos, en Sant Joan de Déu intentamos inmunizarlos justo después de nacer. La edad media de ingresos por VRS en la UCI en años anteriores era de 39 días, ya que, al ser tan inmaduros, tienen más riesgo de hospitalización.

Durante los meses de otoño e invierno, aproximadamente de octubre a marzo, prioritariamente inmunizamos a los recién nacidos en el Hospital o en los centros de atención primaria. Y los niños que nacen durante la primavera y el verano reciben una citación a principios de octubre para actualizar su calendario de vacunación.

En niños y niñas mayores y adolescentes, el VRS suele ser similar a un resfriado.

Las noticias apuntan que durante los meses de agosto y septiembre se ha producido un repunte de casos de covid y gripe A. ¿En población pediátrica también ha sido así?

Sí, hemos atendido casos de covid y gripe A en el Hospital, pero más que un repunte de casos, lo que vemos es que estas infecciones están dejando de ser estacionales. Antes, a partir de octubre se detectaban los primeros casos. En cambio, ahora la curva se ha aplanado: el invierno ya no es tan exagerado y vemos casos durante todo el año, pero con menor volumen.

Lo que es interesante es que los niños son transmisores de la gripe, que tiene afectaciones graves para las personas mayores. Por eso, desde 2023 se contempla la vacuna de la gripe en menores de seis años. No porque el niño pueda tener una infección grave —aunque hay casos que precisan ingreso—, sino para que no la contagie a los adultos, especialmente a las personas mayores.

¿Qué implica el fin de la estacionalidad marcada para la actividad del Hospital?

Para nosotros supone un replanteamiento del plan de actuación del invierno. Cuando los contagios se concentraban entre noviembre y febrero, teníamos que prever la contratación de personal específico para esta época y, además, adaptarnos a un aumento del número de camas en uso. Por tanto, que los casos se distribuyan en más meses nos permite una logística mejor y más estable.

Una vez hecha esta visión general del estado de las enfermedades infecciosas, ¿Qué retos quedan abiertos?

Los principales retos que yo destacaría son, en primer lugar, la puesta en marcha de una vacuna que actúe sobre la parte principal del neumococo, no solo sobre sus efectos superficiales. Así podríamos tratar la enfermedad neumocócica y no solo serotipos concretos. Y, en segundo lugar, en el tratamiento del VRS, el reto es conseguir que el proceso de inmunización sea efectivo contemplando la posibilidad de la vacunación materna, que ya fue aprobada, y posteriormente la administración del anticuerpo al lactante.

A pesar de la pérdida de estacionalidad, ahora llegan los meses de invierno. ¿Qué recomendaciones darías a las familias para protegerse?

Básicamente, lo que aprendimos con la covid: aplicar medidas de higiene como lavarse las manos, taparse la tos con el codo, tirar los pañuelos utilizados y, en caso de infección, mascarilla y cierto aislamiento. Y, sobre todo, seguir las campañas de vacunación e inmunización que han reducido los ingresos un 80 %. Esto es lo más efectivo.