Participamos en la creación del nuevo casco casteller y del primer protector facial para la canalla castellera

El nuevo equipamiento, desarrollado por la Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya, Sant Joan de Déu y la empresa NZI, se probará por primera vez en plaza el 24 de septiembre, coincidiendo con la diada de la Mercè en Barcelona y Tarragona.
La Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC) ha presentado el nuevo casco casteller y un protector facial complementario, dos elementos de protección pensados para la canalla que ocupa las partes superiores de las estructuras. La nueva protección es fruto de dos años de trabajo conjunto entre el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, que desde noviembre de 2025 colabora en el diseño final y en la optimización de las tallas a través de su Unidad de Planificación e Impresión 3D, la empresa NZI, fabricante de los cascos castellers desde 2006, y la CCCC.
Los primeros modelos se probarán en plaza el 24 de septiembre, coincidiendo con las diadas castelleres de la Mercè en Barcelona y Tarragona, con la participación de doce colles locales, previamente a una distribución más general prevista para los próximos meses.
Proteger a la canalla y también a la pinya
Arnau Valls, director de Innovación de Sant Joan de Déu, explica que el Hospital ha elaborado un estudio con pacientes y voluntarios del mundo casteller de edades diversas para escanear su cráneo, medirlo, y así, construir una extensa base de datos. Además, el doctor Josep Rubio, jefe de la Unidad de Cirugía Maxilofacial, y su equipo han detallado qué áreas necesitan más protección y, junto con la Unidad 3D, han testado las piezas y los materiales adecuados para la anatomía pediátrica. Esta información clínica ha sido clave para que la ingeniería NZI pudiera desarrollar los productos.
El nuevo modelo tiene como objetivo mejorar la fijación y la adaptación del casco a todos los tamaños de cabeza, por eso se ha alargado para ampliar la protección de las zonas frontal y lateral. A estas mejoras se incorpora un antifaz semirrígido que cubre las cejas, el puente nasal y los pómulos. "Es un accesorio independiente y, en caso de caída, su posición no está condicionada por el casco", detalla Valls. Según afirma la CCCC, de momento el protector facial se plantea como un complemento voluntario.
Arnau Valls también explica que uno de los factores diferenciales de este producto es el material con el que está hecho: poliestireno expandido. "Estos sistemas de protección individual protegen tanto al niño o niña que sube como a los compañeros que están abajo en caso de caída. Los materiales con los que trabajamos permiten reducir y amortiguar el golpe en la parte interna y externa", remarca el director de Innovación.
El mundo casteller evoluciona
El proyecto se enmarca en la campaña 'Evolucionem', impulsada por la CCCC para poner en valor cómo la cultura popular avanza y se renueva sin renunciar a sus orígenes. Para la Coordinadora, la mejora de la protección de la canalla responde a un proceso continuado de revisión y escucha de las colles, no a una insuficiencia del modelo actual. "Este nuevo casco y la nueva máscara facial son la prueba de que la protección de la canalla es una prioridad en la cual no dejamos de trabajar. Evolucionamos porque nuestros castellers y castelleres más pequeños lo merecen", destaca Albert Torres, presidente de la CCCC.
"Cada mejora en los equipamientos de protección es el resultado de años de trabajo conjunto con personas expertas en medicina y diseño, y, sobre todo, de escuchar a las colles. El casco que llega es fruto de meses de trabajo y de pruebas con decenas de niños y niñas de diferentes colles, que han sido protagonistas directos de los diferentes prototipos hasta llegar al modelo definitivo", explica Sílvia Simó, responsable del Área médica y de salud de la CCCC.
La incorporación del nuevo casco se hará de manera progresiva y gradual. Durante un período de transición, el casco actual y el nuevo modelo convivirán, ya que el actual casco casteller, vigente desde 2006, ha demostrado ser un elemento de protección eficiente y no ha registrado ningún caso de lesión craneoencefálica grave desde su implementación. La CCCC no se plantea la retirada inmediata de los cascos actuales, sino una evolución progresiva hacia el nuevo modelo.



