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Trastornos del Aprendizaje Escolar: materiales didácticos

Autoinstrucciones para estudiantes de 6 a 15 años

A lo largo de la infancia, niños y niñas van adquiriendo hábitos y rutinas guiados por las personas adultas de su entorno, como las preparatorias para ir al colegio (lavarse la cara, desayunar, preparar la cartera,…), algo que puede resultar difícil para algunos. Con estas autoinstrucciones el niño puede ir realizando cada rutina siguiendo 5 pasos hasta conseguir la autonomía que le permita realizarla sin apoyo.

El aprendizaje de la lectura

Un buen dominio de la lectura está ligado a un buen rendimiento académico, por lo que es  muy importante que niños y niñas adquieran esta técnica de forma adecuada. Esto requiere de un entrenamiento continuado que para algunos niños puede resultar más costoso que para otros, por lo que necesitan una ayuda extra que podemos ofrecerles.

 

El cerebro lector

La adquisición de la lectura requiere una primera etapa de aprendizaje laborioso y lento para pasar posteriormente a realizarse de forma automática. Por ello es muy importante que los niños y niñas lean un poco cada día y entrenar así su cerebro. Pero el cerebro es diferente en cada uno de nosotros y hay niños que tardan mucho en adquirir una lectura fluida, como por ejemplo, a las personas con dislexia y que necesitan un entrenamiento específico.

El autocontrol de la conducta también es un aprendizaje 

A medida que el niño va creciendo, el desarrollo cerebral y las pautas educativas le permiten aprender a controlar su conducta. Este desarrollo no es igual en todos los niños y a veces pueden necesitar ayuda de padres y educadores.

El cerebro y las matemáticas

El cálculo matemático requiere de la activación de múltiples áreas del cerebro y esto se produce constantemente, ya que diariamente debemos hacer cálculos, como el cambio de una compra o el peso de los ingredientes de una receta. Algunas personas tienen dificultades para procesar las cantidades y pueden padecer discalculia, que requieren de un entrenamiento específico.

El ejercicio físico mejora las funciones cognitivas

Distintos estudios han demostrado como el ejercicio aeróbico mejora las funciones cognitivas. El ejercicio favorece el aprendizaje del niño, mejora su autoestima y le ayuda a gestionar mejor sus emociones. Escoger un deporte u otro debe depender de las aptitudes del niño, más que de los aspectos que a los padres les gustaría que su hijo mejorase. Algunos niños disfrutarán más con deportes de equipo, otros en deportes individuales. 

Aprender a organizarse

Los lóbulos frontales del cerebro responsables de las funciones ejecutivas permiten de forma progresiva la adquisición de hábitos de planificación y organización. A algunos niños les puede costar organizarse en las tareas de la escuela o en seguir un horario y el tratamiento en la infancia es fundamental para prevenir el fracaso escolar, la baja autoestima y problemas en las relaciones sociales.

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